En ocasiones, la labor de diagnosticar el embarazo no es fácil, pero raras veces es imposible, si se utilizan los elementos clínicos y de laboratorio adecuados.
Los errores de diagnóstico se cometen en la mayoría de los casos en los primeros meses de embarazo mientras el útero sigue siendo un órgano pélvico. Aunque es posible confundir un útero grávido incluso a término con un tumor de otra naturaleza, tales errores suelen ser consecuencia de un examen apresurado o descuidado.
El diagnóstico se basa en ciertos síntomas subjetivos, determinados signos observados en un examen físico cuidadoso y procedimientos de laboratorio. Los signos y síntomas por lo general se clasifican en tres grupos: Los signos positivos; signos probables, que se aprecian antes, y la evidencia presuntiva, que acostumbra ser subjetiva y se experimenta en periodos variables.
Signos positivos del embarazo:
1) Identificación del latido cardiaco fetal por separado y distintamente del de la madre.
2) Los movimientos fetales activos percibidos por el médico.
3) El reconocimiento del feto por medio de técnicas ecográficas.
Evidencia probable de embarzo
1) Agrandamiento del abdomen.
2) Cambios en la forma, tamaño y consistencia del útero.
3) Cambios en el cuello uterino.
4) Contracciones de Braxtion-Hicks; detección de contracciones intermitentes del útero.
5) Peloteo.
6) Delimitación del feto.
7) Pruebas endocrinas.
Pruebas presuntivas del embarazo
Las pruebas presuntivas de embarazo comprenden, en gran parte, los síntomas subjetivos y los signos apreciados por la mujer. estos signos incluyen:
1) La suspensión de las reglas.
En una mujer sana que previamente ha presentado menstruaciones espontáneas cíclicas y predecibles, la suspensión brusca de la menstruación sugiere en gran manera un embarazo. No obstante, la ausencia de una menstruación no constituye una indicación segura de embarazo hasta 10 o más días de la falta. Cuando falta el segundo periodo menstrual, la probabilidad es mayor.
Aunque la desaparición de la regla es una sospecha precoz y muy importante de embarazo, la gestación puede empezar sin menstruación anterior y la hemorragia uterina, que a la mujer le sugiere una menstruación, se observa a veces después de la concepción.
Durante la primera mitad del embarazo, no es raro que aparezcan uno o dos episodios de expulsión de sangre que recuerdan la menstruación, pero casi sin excepción se trata de hemorragias breves o escasas
2) Los cambios en las mamas.
3) Decoloración en las mucosas.
4) Aumento en la pigmentación de la piel y estrías abdominales.
Son comunes más no específicas de embarazo, pueden faltar en el embarazo y, al contrario, suelen estar asociadas con el uso de algunos anticonceptivos.
Síntomas:
1) Náuseas con vómitos o sin ellos.
El embarazo se caracteriza ordinariamente por alteraciones de el sistema digestivo, manifestadas en particular por la llamada enfermedad matinal del embarazo que se inicia en los primeros momentos del día, pero se desvanece en pocas horas, aun cuando en ocasiones persiste más tiempo o se presenta en otros instantes. Este molesto síntoma suele aparecer alrededor de seis semanas después del último mes y desaparece en forma espontánea de seis a doce semanas más tarde.
2) Trastornos miccionales.
En las primeras semanas del embarazo, al ejercer presión sobre la vejiga, el útero que se agranda causa a veces tenesmo vesical. La frecuencia de la micción continúa durante los primeros meses y desaparece de manera gradual a medida que el útero asciende en el abdomen. Sin embargo este síntoma reaparece al final del embarazo o un poco antes, cuando la cabeza del feto desciende hacia la pelvis materna.
3) Fatiga.
La fatiga es una manifestación concomitante tan frecuente en los primeros tiempos del embarazo y proporciona una clave diagnóstica valiosa.
4) Sensación de movimiento fetal.
En algún momento entre las 16 y 20 semanas después del inicio del último período, la embarazada suele ser conciente de ligeros movimientos de aleteo en el abdomen, que aumenta progresivamente de intensidad, esto es consecuencia de la actividad fetal.
El objetivo de los cuidados prenatales es el asegurarse de que todo embarazo culmine en un niño sano sin deterioro de la salud de la madre.
Antes del auge de la obstetricia moderna, la mujer embarazada solía tener el el transcurso de su embarazo una sólo entrevista con su médico, la cual suponía un intento de calcular la fecha de parto. Cuando era visitada de nuevo por un médico, la mujer podía bien haber sufrido los dolores y angustias de una convulsión eclámptica, haber experimentado grandes escalofríos y fiebre alta, o esforzándose para expulsar un feto de gran tamaño, pero muerto. Se ha demostrado que los cuidados antes del parto tienen un gran valor en la prevención de estas y muchas otras situaciones de peligro para la madre y el bebé.
Aunque no es necesario decir que los cuidados prenatales no deben de perjudicar, en ocasiones la asistencia prenatal puede ser una espada de dos filos, en lugar de mejorar el resultado de la gestación puede empeorar debido a diversas causas, entre ellas los consejos dietéticos incorrectos, la prescripción innecesarea de fármacos y el hecho de no destacar lo suficiente la necesidad de comunicar de inmediato qualquier hecho anormal que ocurra. El embarazo tiene que considerarse , a priori como normal. Por desgracia la gran variedad de los cambios funcionales y anatómicos inducidos por la gestación determinan que algunos autores tiendan a catalogar el embarazo como una enfermedad.
Es imprescindible que el médico que asume la responsabilidad de la asistencia prenatal esté muy familiarizado con los cambios que entran dentro de la normalidad así como las anomalías impuestas por el embarazo. Una mala asistencia prenatal puede ser peor que no hacer nada en lo absoluto.
Asistencia sanitaria general.
Se efectúa tiempo antes del embarazo y aporta grandes beneficios para la salud física y emocional de la futura madre y a su vez de el niño que va a nacer, lo ideal sería que la asistencia prenatal fuera la continuación de un régimen ya establecido de asistencia sanitaria para la mujer, supervisado por su médico. Como consecuencia de un programa de este tipo, la mayor parte de las enfermedades adquiridas y las anomalías del desarrollo serían reconocidas antes del embarazo y se tomarían las medidas necesarias para erradicarlas, o al menos minimizar sus efectos.
Duración normal del embarazo.
La duración media del embarazo, calculada a partir del primer día de el último periodo menstrual, es de unos 280 días o 40 semanas. En un análisis de 7,504 embarazos, Kortenoever (1950) determino una duración media de 282 días, Según otro estudio con 77,300 mujeres con parto espontáneo y cuyos hijos pesaron 2.5 kg como mínimo la media fue de 281 días. Lo habitual es calcular la fecha de nacimiento añadiendo 7 días a la fecha de el primer día del último período menstrual y descontar 3 meses.
Se acostumbra dividir el embarazo en 3 partes iguales o trimestres de algo más de 13 semanas. Existen ciertos problemas obstétricos importantes que se agrupan dentro de cada uno de estos períodos.
Todo el que esté en contacto con la embarazada debería de decirle la importancia y disponibilidad de la asistencia prenatal para el feto y para ella misma.
La asistencia prenatal deberá iniciarse tan pronto como exista una probabilidad de embarazo razonable, puede ser tan sólo unos días después de la falta de un período.
Exploración inicial.
Los objetivos principales de esta exploración, son:
1) Definir la situación sanitaria de la madre y el feto.
2) Determinar la edad gestacional.
3) Iniciar un plan para continuar la asistencia obstétrica.
Una vez completada la historia y exploración física, se darán instrucciones a la madre en lo referente a: dieta, sueño, y relajación, hábitos intestinales, ejercicio, baños, vestidos, diversiones, tabaco, ingestión de fármacos, alcohol y visitas de control incluyendo las medidas a tomar en caso que falte a una cita médica.
Se le advertirá acerca de las siguientes señales de peligro que deberán de ser comunicadas de inmediato tanto de día como de noche:
Toda hemorragia vaginal.
Hinchazón de la cara o de los dedos.
Cefaleas graves o continuas.
Visión disminuída o borrosa.
Dolor abdominal.
Vómitos persistentes.
Escalofríos o fiebre
Disuria
Perdida de líquido por la vagina
Cambios importantes de la frecuencia en los movimientos fetales.
Las siguientes exploraciones prenatales se efectúan habitualmente a intervalos de 1 mes durante los 7 primeros meses, luego cada 2 semanas y en el último mes cada semana, esto varía dependiendo de el caso.